Píldoras de historia: Tausert y el Enigma de Troya

Esta entrada del blog... Tal vez la criticarán por hablar, otra vez, de Egipto... Me encanta esta parte tan interesante de la historia como lo fué el final de la Edad de Bronce... Para el próximo capítulo prometo no hablar de Egipto. Pero permítanme hoy hablar de este período.

El final de la Dinastía XIX de Egipto, coincide con uno de los periodos más turbulentos y fascinantes de la antigüedad: El Colapso de la Edad del Bronce (aprox. 1200 a.C.). En el centro de este caos emerge la figura de Tausert (o Twosret), la "Hija de Ra", última faraona del Imperio Nuevo, cuyo reinado no solo marca el ocaso de una era dinástica, sino que se entrelaza de forma sorprendente con los ecos de la Guerra de Troya y los relatos homéricos.   

Tausert comenzó su trayectoria pública como la Gran Esposa Real de Seti II. Tras la muerte de su esposo, asumió la regencia del joven Siptah, un heredero con una discapacidad física (posiblemente polio) que no era su hijo biológico.   

Durante gran parte de su regencia, el poder real fue compartido en una suerte de "triunvirato" compuesta por Tausert, el joven Siptah y un oscuro personaje, el Canciller Bay, un funcionario de origen sirio. Sin embargo, un hallazgo epigráfico crucial en Deir el-Medina (el ostracón IFAO 1864) reveló que en el año 5 del reinado de Siptah, el faraón —bajo la probable iniciativa de Tausert para consolidar su poder— ordenó la ejecución de Bay, descrito en el texto como "el gran enemigo".   

Con la desaparición de Bay y la muerte de Siptah en su sexto año, Tausert ascendió al trono como faraón independiente. Adoptó la titulación real completa, incluyendo nombres como "Hija de Ra" y "Señor de las Dos Tierras", unificando atributos masculinos y femeninos para legitimar su autoridad en un momento de crisis sistémica.   

Durante mucho tiempo, basándose en los informes de Flinders Petrie de finales del siglo XIX, se creyó que el templo funerario de Tausert en Tebas nunca se había terminado. Sin embargo, las excavaciones de la Expedición Egipcia de la Universidad de Arizona, dirigidas por Richard Wilkinson y Pearce Paul Creasman, han desmentido esta teoría. Por ejemplo, el hallazgo del Templo Mortuorio en Tebas Oeste, contiene evidencia de que el templo fue completado y funcionó antes de ser destruido, igualmente en la tumba KV14 en el Valle de los Reye, que fué construida originalmente para Tausert, fue usurpada por su sucesor Setnakht. Otra evidencia es  por ejemplo la Estela de Elefantina en la Isla Elefantina, la cual es un documento de Setnakht en el que describe el caos y la guerra civil al final del reinado de Tausert.

El trabajo en su templo ha revelado inscripciones que mencionan un año 8 e incluso el inicio de un año 9 de reinado, lo que sugiere que su periodo en el poder fue más estable y prolongado de lo que indicaban las listas reales ramésidas posteriores, que intentaron borrar su nombre del registro oficial.

En la tumba KV56, descubierta por Theodore Davis, se encontró uno de los depósitos de joyería más importantes del final del Imperio Nuevo. Entre los objetos hallados destacan brazaletes de plata, pendientes con el cartucho de Tausert y un collar de filigrana de oro que representa un ejemplo temprano y excepcional de esta técnica. Estos hallazgos demuestran que, a pesar de la inestabilidad política, la artesanía egipcia seguía produciendo obras de gran calidad técnica, utilizando procesos de soldadura y aleación de metales preciosos muy avanzados.

Uno de los aspectos más fascinantes del reinado de Tausert es su vinculación cronológica y literaria con la Guerra de Troya. El historiador helenístico Manetón afirma explícitamente en su cronología que el gobernante egipcio "Thuoris" (Tausert) ocupaba el trono cuando Troya fue capturada. La conexión entre Tausert y la Guerra de Troya no es una invención moderna; fue establecida por los cronistas de la antigüedad que buscaban sincronizar las historias de Oriente y Occidente.

Esta conexión se ve reforzada por la tradición griega, que sitúa a personajes de la Ilíada en Egipto. Homero menciona en la Odisea (Libro 4) a un rey llamado Polybus y a su esposa Alcandra, quienes habrían recibido a Menelao y Helena en su palacio en Tebas tras la caída de Troya. Más impactante aún es la versión defendida por Heródoto y Eurípides, conocida como la teoría del eidolon o fantasma. Según este relato, la verdadera Helena nunca llegó a Troya; Paris fue arrastrado por tormentas hasta Egipto, donde el rey Proteo (a veces identificado con una forma helenizada de los títulos faraónicos) retuvo a Helena para protegerla, enviando a Troya una imagen de nubes para engañar a los griegos. Tras diez años de guerra inútil, Menelao habría llegado a Egipto para reclamar a su verdadera esposa de manos del sucesor de Proteo

Tausert
Generado con Copilot
Investigaciones contemporáneas plantean una interpretación intrigante de la estancia de Helena en Egipto: su transformación de objeto de deseo en poseedora de conocimientos médicos avanzados. Homero describe que Helena poseía pharmaka (sustancias que podían ser tanto curas como venenos) que le fueron entregadas por Polidamna, esposa de Thon en Egipto.

Fuera de la narrativa de Homero, tradiciones defendidas por Stesichorus y Eurípides sugieren que la verdadera Helena nunca estuvo en Troya. Según el mito del eidolon (fantasma), los dioses crearon una imagen de nubes de Helena que Paris llevó a Troya, mientras que Hermes escoltó a la Helena real hasta Egipto para ser protegida por el rey Proteo (a veces identificado con títulos faraónicos). Tras diez años de asedio en Troya, Menelao habría llegado a Egipto para reclamar a su verdadera esposa.   

Esta narrativa posiciona a Egipto como el centro del conocimiento científico y médico de la antigüedad, un lugar donde incluso las figuras más destacadas de la mitología griega acudían para aprender secretos que no existían en el Egeo.

En La Odisea (Libro 4), Homero describe cómo Helena, de regreso en Esparta, utiliza pharmaka (drogas potentes para aliviar el dolor y el duelo) que le fueron entregadas por Polidamna, esposa de Thon en Egipto. Este pasaje refuerza la visión de Egipto como una tierra donde "cada hombre es un médico" y poseedor de una ciencia médica inalcanzable para los aqueos.   

En La Ilíada, aunque se centra en el asedio, Homero menciona que Paris y Helena vagaron por Sidón y Fenicia, regiones bajo influencia o control nominal egipcio durante el final del Imperio Nuevo, lo que concuerda con las rutas de navegación del Mediterráneo oriental de la época.   

La realidad histórica detrás de la Guerra de Troya y el fin del reinado de Tausert está íntimamente ligada al fenómeno de los Pueblos del Mar. Alrededor del 1200 a.C., una serie de migraciones masivas y ataques de grupos nómadas marítimos provocaron el colapso del Imperio Hitita, la destrucción de ciudades-estado en Siria (como Ugarit) y la desestabilización definitiva de la Grecia Micénica.

El final del reinado de Tausert estuvo marcado por la guerra civil y la presión de los Pueblos del Mar. El Papiro Harris I y la Estela de Elefantina de su sucesor, Setnakht (fundador de la Dinastía XX), describen un periodo de anarquía absoluta.   

Algo intrigante del Papiro Harris I, es que menciona a un sirio llamado Irsu (o Yarsu, un "hombre hecho a sí mismo") que lideró facciones rebeldes y saqueó los templos, negando las ofrendas a los dioses. Algunos estudiosos ven en Irsu un reflejo del caos político que permitió a Setnakht presentarse como el restaurador del orden que "limpió el gran trono de Egipto".   

En La Estela de Elefantina, Setnakht afirma que los dioses lo eligieron para expulsar a los asiáticos que habían sido contratados por sus enemigos con oro y plata robados de los templos egipcios. Este conflicto marca la caída definitiva de la Dinastía XIX y el inicio del último gran respiro del Imperio Nuevo bajo los Ramésidas.   

Historiadores como Eberhard Zangger han sugerido que la Guerra de Troya no fue un evento aislado, sino parte de una gran conflagración regional. Según esta teoría, Troya era el centro de una confederación de estados luvitas en Anatolia occidental que se enfrentó a los micénicos en una lucha por el control de las rutas comerciales del Egeo. Los "Pueblos del Mar" registrados por los egipcios incluirían a grupos que también aparecen en la Ilíada. Los Ekwesh han sido vinculados con los aqueos (Ahhiyawa), los Denyen con los dánanos y los Lukka con los licios, los Sherden no identificados en la Ilíada, eran mercenarios que servían tanto a Ramsés II como a sus enemigos, o los Peleset (Filisteos) eran guerreros los con cascos de plumas mostrados en la representaciones en Medinet Habu.. Esta interpretación sugiere que los guerreros que asediaron Troya y los que posteriormente atacaron Egipto eran, en esencia, las mismas poblaciones desplazadas por la guerra, el hambre y el colapso climático.

Egipto fue una de las pocas potencias que logró sobrevivir a esta oleada inicial de destrucción, aunque a un alto costo político y económico. El fin del reinado de Tausert coincidió con estos ataques externos y una hambruna generalizada documentada en textos contemporáneos. Setnakht, el sucesor de Tausert, describe en su estela cómo expulsó a los "asiáticos" y restauró el orden tras un periodo de anarquía que él atribuye al reinado de la faraona.

Como evidencias adicionales del reinado de Tausert, se pueden nombrar por ejemplo los trabajos en el templo funerario de Tausret en Luxor, los cuales han han demostrado que, contra lo que creía Flinders Petrie, el edificio fue completado y funcional. Se han encontrado restos de suelos y cimientos que indican un funcionamiento pleno antes de su destrucción deliberada por Setnakht.

Las excavaciones dirigidas por Rüstem Aslan en las capas de la Edad del Bronce Tardío en Troya han desenterrado miles de proyectiles de honda y restos humanos enterrados apresuradamente, datados alrededor de 1184 a.C. Esta fecha coincide casi perfectamente con la transición dinástica entre Tausert y Setnakht (aprox. 1188-1186 a.C.).

Descubrimientos en Abu el-Naga (2025/2026) han hallado tumbas de altos funcionarios como Amun-em-Ipet y Baki (supervisor de silos), que vivieron durante las Dinastías XVIII y XIX, proporcionando nuevos datos sobre la administración tebana justo antes del colapso final. 

Tausert no fue solo una gobernante de transición; fue una mujer que vivió durante una de las más peligrosas épocas de la política imperial, mientras el mundo conocido se desmoronaba. Su vinculación con la Guerra de Troya, ya sea a través de la cronología de Manetón o del mito de Helena, subraya la importancia de Egipto como el último gran refugio de estabilidad en un Mediterráneo que cambiaba con una rapidez increíble. 

Espero que les haya gustado.... 

Gracias y nos veremos pronto !!!

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