Píldoras de historia: La fiesta de Halloween, la bella historia que no nos contaron... (O la contaron mal)
Halloween!!! Antes de comenzar, quisiera decir algo personal. La verdad, yo disfrutaba mucho Halloween, nos permitía a mis hermanos y a mí comer dulces hasta "empacharnos", estar en la calle tarde en la noche (Acompañados obviamente), vestirnos de mil maneras y personajes, pero además, de burlarnos de monstruos, fantasmas, espantos, de diablos y demonios, hasta de la muerte, sin temor, Y como nunca vi ninguno de esos espantos, la verdad siempre lo disfruté, y con el correr de los años disfrutaba viendo a los más pequeños (Mi hija, mis sobrinos, etc), disfrutar de una noche muy alegre.
Hoy, me parece muy bonito ver las calles nuevamente llenas de adultos y niños pidiendo dulces y pasando una noche muy festiva.
Si de verdad queremos entender de qué se trata la fiesta de Halloween, tenemos que olvidarnos un rato de la imagen aterradora que nos dicen algunas personas, o la que nos venden los supermercados, las películas o literatura de terror, o inclusive desde muchas instituciones u organizaciones religiosas.
A menudo, a esta fecha le toca cargar con historias sacadas de contexto y un pánico moral que la muestra como una invención súper oscura o dedicada al mal, o peor aún, al mismísimo diablo. Pero si rascamos un poco en los registros históricos y arqueológicos, vamos a descubrir una historia fascinante sobre cómo nosotros, los seres humanos, lidiábamos con el miedo a la oscuridad, el cambio de las estaciones y la necesidad de recordar a nuestros antepasados, mientras nos manteníamos unidos como comunidad. Entonces, arranquemos.
Imaginemos como si estuviéramos en un viaje, como si estuviéramos excavando un tesoro: Nos va a llevar desde las frías colinas de la Irlanda antigua hasta los bulliciosos barrios estadounidenses del siglo XX. Lejos de ser una conspiración demoníaca o una evidencia del mal encarnado, el Halloween que conocemos hoy es el resultado de un largo y bellísimo enredo cultural. Es una mezcla de la antigua necesidad de los celtas de sobrevivir al invierno, las estrategias de la Iglesia Católica en la Edad Media, las esperanzas de los inmigrantes del siglo XIX y, claro, el marketing moderno. ¡No les dé miedo a descubrir la increíble evolución de la noche más incomprendida del año! (Y la verdad, una noche que me parece muy chévere) .
Comencemos con algo que podrá sonar extraño, y es la época cuando el Día Empezaba de Noche. A pesar de lo extraño que parezca, porque choca totalmente con cómo vemos el reloj hoy en día. Para nosotros, un día nuevo empieza a la medianoche o cuando sale el sol. Pero, resulta que para las antiguas tribus celtas de Europa, el tiempo fluía al revés: ¡de la oscuridad hacia la luz!
Hasta el mismísimo general romano Julio César se sorprendió de esto y lo anotó en sus diarios de guerra. Escribió que los Galos medían el tiempo por noches en lugar de por días, y que para ellos, cualquier festividad comenzaba cuando caía el sol.
Este detalle es la gran clave para entender por qué las celebraciones más sagradas (De la Iglesia Cristiana por ejemplo), siempre ocurren en las "vísperas" (como la Nochebuena o All Hallows' Eve, es decir, la víspera de todos los santos).
Esto no es un cuento inventado; en 1897 los arqueólogos encontraron en Francia una joya llamada el Calendario de Coligny. Es una enorme placa de bronce que data de finales del siglo II d. C. Está grabado en 73 fragmentos de bronce (de aproximadamente 1,48 m x 0,9 m) con 16 columnas y 62 meses distribuidos en un ciclo de 5 años. Adicionalmente, muestra exactamente cómo medían el tiempo y donde ya se marcaban unas noches clave llamadas trinox samoni (las tres noches de Samonios), que es la semillita de lo que luego conoceríamos como Samhain.
Para que se den una idea de lo importante que era la oscuridad para ellos, observemos un ejemplo. Hay una palabra muy venida a cuento con esta historia, y es Samhain, y como veremos, ni de cerca se trataba (Como en los cuentos que nos contaban) de brujería o demonios, sino simplemente, o mejor, maravillosamente, de un Festival de Cosecha... Así como suena.
Nada tuvo que ver con demonios o seres demoníacos, eso se inventó después, como ya veremos.
Entonces, la base directa de nuestro Halloween es el festival celta de Samhain (que por cierto se pronuncia sow-in, no "sam-jein"). Los lingüistas están de acuerdo en que esta palabra simplemente significa "fin del verano". Astronómicamente, caía justo a la mitad entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, marcando el inicio de los meses oscuros y fríos. (Para tener en cuenta esto).
Aquí tenemos que derribar un mito gigante, el Samhain no era un festival esotérico para adorar demonios. Era, pura y duramente, una cuestión de supervivencia agrícola. En el norte de Europa, cuando llegaba el frío, no podías dejar a tus animales pastando afuera. Había que recoger la última cosecha y meter al ganado a los refugios. Como no había forma de guardar pasto para alimentar a todos los animales durante la nieve, sacrificaban a buena parte de ellos. ¿Qué pasaba entonces? Que de repente tenían muchísima carne y grano recién cosechado. ¡Era el momento perfecto para hacer grandes banquetes, reunirse como tribu y resolver pleitos antes de encerrarse a pasar el invierno!.
Con los árboles perdiendo sus hojas y la naturaleza "muriendo" a su alrededor, era normal que creyeran que en Samhain el velo que separaba nuestro mundo del "Más Allá" se hacía más tenue, más corto, más sutil. En esa noche, pensaban que los espíritus de sus ancestros y otras criaturas mágicas podían caminar por aquí. Así que la gente, por puro respeto y hospitalidad hacia sus ancestros, (no por brujería, eso debe quedar claro), les dejaba un poco de comida afuera de las casas para invitarlos a cenar y mantenerlos tranquilos. Aquí vemos como muchas culturas tenían algo convergente en algunas de sus creencias, desde Egipcios a pueblos nativos de América, por ejemplo, donde se realizabn funerales y se dejaba comida para los entes o almas de las personas muertas.
En nuestros tiempos, muchos llevamos flores a las tumbas de nuestros seres, queridos, pero también hay diversidad en la forma de recordarlos, y en otras culturas se podrá dejar comida, licor, etc.
Las leyendas nos cuentan que el corazón de esta fiesta latía en una colina de Irlanda llamada Tlachtga (hoy Colina de Ward). Los historiadores antiguos dicen que ahí renacía el fuego sagrado de la temporada, el Fuego Gigante de Tlachtga
La tradición cuenta que en la noche de Samhain se apagaban todas las chimeneas y fogatas de la región.
Los Druidas prendían entonces una hoguera gigantesca en la cima de la colina. Después, la gente se acercaba con antorchas para tomar un poquito de esa nueva llama y llevarla a sus casas. Era un gesto hermoso que unía a toda la comunidad y los hacía sentir protegidos frente al invierno inminente. ¡Y los arqueólogos modernos han encontrado restos de enormes fuegos en esa colina, lo que prueba que las viejas historias decían la verdad!.
Y entonces, ¿de dónde salió el cuento del Dios Falso y por qué algunos creen que Halloween es malo?, ¿de dónde salió esa idea loca de que "Samhain" era un dios sanguinario de la muerte? Te cuento un chisme histórico increíble, veamos.
Esa mentira la inventó en la década de 1770 un militar y agrimensor británico que vivía en Irlanda llamado Charles Vallancey. A este señor le encantaba inventar teorías excéntricas, e ignorando toda la historia y el idioma Celta, publicó un libro diciendo que Samhain era un demonio... Al que le hacían sacrificios humanos.
En una de sus obras, Una vindicación de la historia antigua de Irlanda, por ejemplo, afirmaba que Zoroastro no era otro que Nuada de la Mano de Plata, un miembro de la Tribu de los Diosas de Irlanda.
Entonces, según todos los indicios que se tienen, el dios Samhain no fué más que una invención de Vallancey.
En su época, la revista Quarterly Review, decia de Vallancey "escribió más tonterías que cualquier otro hombre de su época", o en a Edinburg Review, que publicó alguna vez algo como "Solo puede avivar la esperanza de prevenir la infección al demostrar que ha reducido ese tipo de escritura al absurdo y ha erigido un monumento de advertencia para todos los anticuarios y filólogos que puedan sucederle".
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En su época, los verdaderos estudiosos se burlaron de él por no tener ni una sola prueba y por ignorar los mitos reales (donde en realidad figuran dioses como El Dagda, que representaba la abundancia, y la diosa Morrigan, símbolo de la tierra y la guerra). Pero, lamentablemente, los libros de Vallancey se quedaron en las bibliotecas.
Muchos años después, autores sensacionalistas retomaron esa falsedad, y hoy en día es el argumento número uno de quienes quieren satanizar Halloween creyendo que están citando historia real.
Ahora, si entendemos que estamos en 1786, y que una publicación Irlandesa por demás, nos engaña habando de un dios terrible llamado Samhain... Un buen cristiano, temeroso de satán, fácilmente confundiría el festival celta de Samhain con una celebración en honor a ese diabólico ser que era Samhain... (¿Vamos entendiendo?)
Entonces... Llega la Iglesia, y surge el Día de Todos los Santos. Veamos algo, mientras el cristianismo iba ganando terreno por toda Europa, la Iglesia Católica tomó una decisión muy práctica: En lugar de pelear con la gente para que dejaran sus fiestas, decidieron empalmar las celebraciones cristianas sobre las fechas que la gente ya amaba. (Si repasamos un poco de historia, vemos que eso pasó muchas veces antes, como con la fecha de Navidad, que aprovechó el gran arraigo popular de las fiestas romanas de Las Saturnales y la del Dies Natalis Solis Invicti, y adaptó esas fechas para facilitar la conversión de la población pagana, al superponer el día del nacimiento de Cristo a las fiestas existentes, por ejemplo).
Originalmente, el Día de Todos los Santos se celebraba en mayo. Pero en el siglo VIII, el Papa Gregorio III inauguró un oratorio dedicado a los santos y movió la fiesta al 1 de noviembre. Luego, el Papa Gregorio IV la hizo oficial para todo el Imperio.
Pues hasta ahí, ¿Todo normal no?, pero, entonces ¿Por qué en noviembre? Algunos dicen que fue para absorber directamente el Samhain de los celtas. Otros historiadores más prácticos dicen que simplemente en mayo, Roma ya no tenía suficiente comida para alimentar a todos los peregrinos, mientras que en noviembre, justo después de la cosecha, sobraban provisiones.
Sea cual sea la razón, el 1 de noviembre quedó fijado como el Día de Todos los Santos. En el inglés antiguo de aquella época, a los santos se les decía hallows. Y recordando esa vieja costumbre de empezar los días sagrados la noche anterior, el 31 de octubre se convirtió en All Hallows' Eve (la víspera de todos los santos). Pronúncialo rápido varias veces y verás cómo termina sonando a Halloween.
A esto se le sumó que, en el siglo XI, la Iglesia instauró el 2 de noviembre como el Día de los Fieles Difuntos para rezar por las almas del Purgatorio. ¡Así quedaron armados los tres días dedicados a la memoria!.
¿Qué chévere no? Es paradójico que el "satanizado" nombre de halloween derive directamente de la celebración de la iglesia crsitiana...
Miremos esto ahora, que es muy interesante, el origen del "Treat or trick", del que seguro has leído por ahí que el "Dulce o Truco" viene de unos druidas malvados que iban de casa en casa exigiendo personas para sacrificar o, de lo contrario, echaban maldiciones. Falso otra vez. El origen es mucho más lindo, solidario y profundamente cristiano. Aguanta y verás la historia tan interesante.
En la Edad Media, impulsados por la idea de ayudar a las almas del Purgatorio, los campesinos pobres y los niños hacían algo llamado souling (que vendría siendo como "mendigar almas"). Iban por las casas de sus vecinos más ricos ofreciéndose a rezar por sus familiares fallecidos. A cambio, les daban limosna y unos panecillos deliciosos con especias y pasas llamados Soul Cakes (Pasteles de Almas), que además llevaban una cruz marcada arriba. ¡Eran los primeros dulces de Halloween!
¿Y, las travesuras? Por supuesto, no podemos olvidar las travesuras. Durante las frías noches de invierno, los jóvenes solían disfrazarse con máscaras o trajes de paja (en Irlanda les decían strawboys) y visitaban las casas haciendo pequeñas obras de teatro, bailes o bromas inofensivas a cambio de comida o unas monedas. Era como una válvula de escape: La única noche del año en la que los pobres podían gastarles bromas a los ricos sin que nadie se enojara demasiado.
¿Y las calabazas? Veamos. Otro cuento asociado a la Fiesta de Halloween es la Leyenda de Jack el Tacaño y su ¡Nabo Iluminado!. Si hay algo que grita "Halloween" es una calabaza iluminada. Pero para que sigan sorprendiéndose, esta tradición empezó con una verdura mucho menos bonita y con el chisme de un borracho irlandés.
La leyenda folclórica nos cuenta sobre un herrero muy tramposo llamado Stingy Jack (Jack el Tacaño). Resulta que una noche el Diablo fue a buscarlo para llevarse su alma, pero Jack lo convenció de echarse un último trago en la taberna. Como Jack no quería pagar, convenció al Diablo de convertirse en una moneda de plata. En vez de pagar, Jack guardó la moneda en el bolsillo junto a un crucifijo y atrapó al Diablo. Solo lo soltó cuando el Diablo prometió no molestarlo por diez años.
Años después, Jack lo volvió a engañar pidiéndole que le bajara una manzana de un árbol y atrapándolo de nuevo dibujando cruces en el tronco. Para dejarlo ir, le hizo jurar que nunca, jamás, lo llevaría al infierno.
El problema fue que, cuando Jack murió, en el Cielo no lo quisieron por haber sido tan tramposo. Y al llegar al Infierno, el Diablo le recordó su promesa y tampoco lo dejó pasar.
Condenado a vagar en la oscuridad para siempre, Jack pidió un poco de luz. El Diablo le aventó una brasa caliente del infierno, y Jack, para que no se apagara con el viento, la metió adentro de... ¡un nabo que traía en el bolsillo!. Desde entonces, a las luces fantasmales de los pantanos se les llamó Jack-o'-lantern (La linterna de Jack).
Para asustar a los malos espíritus, las familias irlandesas ahuecaban nabos enormes (y créanme, los nabos tallados del siglo XIX que hay en los museos son bastante perturbadores por su tamaño) y les ponían velas.
Pero todo cambió a mediados del siglo XIX, cuando millones de irlandeses emigraron a Estados Unidos huyendo del hambre. Allá descubrieron que casi no había nabos grandes, pero el otoño norteamericano estaba lleno de unas calabazas naranjas inmensas y facilísimas de tallar. Así fue como la humilde calabaza le robó el puesto al nabo celta.
Y en América pasamos de adivinar el Futuro a las Pandillas de Travesuras, es así como en Norteamérica, el Halloween de los inmigrantes se volvió una fiesta más de juegos de otoño y supersticiones de amor, como tirar cáscaras de manzana para ver si formaban la letra del futuro esposo.
Pero cuando llegaron los años 30 del siglo XX, las cosas se pusieron tensas.
Con el crecimiento de las ciudades y la crisis económica de la Gran Depresión, la vieja costumbre de hacer "bromas inofensivas" (Mischief Night) se transformó en vandalismo puro. Las pandillas de adolescentes tiraban postes, rompían cercas y hasta causaban incendios.
¿Qué hicieron los adultos? ¡Los sobornaron! Las comunidades organizaron a los niños más pequeños para que fueran disfrazados casa por casa y se institucionalizó la frase Trick or Treat (Dulce o Travesura) como una especie de chantaje amable: "dame algo rico, o mis amigos grandes te van a destrozar el jardín".
Con el tiempo, después de los años 50, grandes empresas de dulces como Hershey y Mars vieron la oportunidad de oro y convencieron a los padres de que era más fácil y moderno comprar chocolates envueltos que cocinar galletas. Así, el Halloween se volvió la fiesta familiar y comercial que conocemos hoy.
Pero falta lo mejor de lahistoria... los Cómics, la paranoia, los sacrificios de niños y los dulces envenenados.... Qué susto...
A pesar de que el Halloween ya era súper familiar, en los años 70 y 80 la gente encontró nuevas razones para dejar que la asustaran (Qué le vamos a hacer... Así somos). Por un lado, tuvimos el famoso "Pánico Satánico". Aquí es donde entran unos libritos en formato cómic creados por un hombre llamado Jack Chick, conocidos como Chick Tracts. En historias como The Trick o Boo!, este autor revivió esa vieja mentira de Vallancey y se inventó que el diablo era el verdadero dueño de Halloween y que en todas partes había adolescentes sacrificando animales. Personalmente, nunca en los años que tengo (Que no son pocos), he visto fotos de niños sacrificados o cocinados en una hoguera, ni he visto brujas volando...
Por otro lado, surgió la famosísima leyenda urbana de los dulces con navajas y veneno. Hubo tanta paranoia que algunos hospitales ofrecían hacer rayos X a las bolsas de dulces de los niños. El sociólogo Joel Best investigó décadas de reportes policiales para ver si esto era cierto, y ¿adivinen qué? Descubrió que la idea de que un psicópata aleatorio ande envenenando niños en Halloween es pura ficción. Casi todos los reportes de navajas eran niños jugándoles bromas a sus papás para llamar la atención. El único caso trágico de un niño envenenado con cianuro resultó ser obra de su propio padre, que quería cobrar un seguro de vida y usó la noche de Halloween como excusa.
Al final, este mito sobrevivió porque hoy vivimos en ciudades donde apenas conocemos a nuestros vecinos, y revisar compulsivamente los dulces nos hace sentir que tenemos control sobre un mundo que a veces parece caótico. Además, se "vende más" una historia de terror que una historia de fiestas de cosecha; se vende más una historia que involucra a demonios que a una que hable sobre el respeto a los antepasados.
Y como conclusión, qué piensas ¿El Halloween es Genial?. Como han demostrado muchísimos historiadores y expertos en folclore, la historia de Halloween nos dice más sobre nosotros mismos que sobre fantasmas o demonios.
No nació de un pacto con el diablo; nació del respeto de los antiguos agricultores celtas por la naturaleza y su necesidad de sobrevivir al invierno. Creció gracias a los hermosos rituales de la Iglesia Católica para consolar a quienes extrañaban a sus muertos; y cruzó los mares en las maletas de miles de inmigrantes que supieron adaptarse y cambiar sus viejos nabos por calabazas brillantes.
Al final, si revisamos bien, muchas (por no decir, la mayoría) de las culturas del mundo han tenido, o tienen aún, este tipo de festividades, tal vez desde los orígenes de las mismas, Romanos, Mayas, Sumerios, Griegos, Egipcios, Chinos, culturas de Oriente, África, América... Todas tuvieron celebraciones más o menos aceptables para nuestros gustos modernos.
Hoy en día, sigo considerando que Halloween es algo profundamente humano y socialmente sano. Nos da una noche de permiso para burlarnos y jugar con todo aquello que en el fondo nos aterra: la oscuridad, lo desconocido y la muerte.
Conocer la verdadera historia de esta fiesta no le quita la magia, ¡al revés, la hace mil veces más especial!
Entonces, hoy no les digo: "Vayan a dormir" les digo: "Consigan un buen disfraz y salgan a comer dulces!!!"
Chau






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